julio 25, 2016

Migrar II



Existen dos tipos de pájaros:

quienes sin rostro
alzan sus alas y nunca más sabemos
si regresan o si acaso es el mismo
que la estación pasada
nos acechó


y el que aun sin conocer el camino
ni la parada
cruza el charco.

Llevo cuatro meses en Saturno
y lo diviso.





junio 03, 2016

Migrar I

Llevo 2 meses en Saturno.

La vida aquí es similar a la tierra, salvo que de cabeza a mi hogar. El planeta está muy bien cuidado, es hermoso y agradable. La comida es maravillosa, el agua sabe bien y el aire fresco permite un correcto funcionamiento del todo el cuerpo. No me he sentido enferma, y los dolores de cabeza sólo han llegado en ese inevitable día del mes en donde cualquier intento por frenarlo resulta inútil.  Saturno es así, todo pareciera ser correcto, perfecto, planificado y ordenado. Me he encontrado con algunos terrícolas en el camino, con los cuales he podido expresarme como solía hacerlo, pero no es de ello de lo cual quisiera hablar, sino de cómo es esto de vivir de cabeza:

Al no tener un dominio muy decente del idioma y costumbres saturneanas, he visto cómo mi discurso se simplifica, cómo en variadas ocasiones me abstengo de opinar, volviéndome el ser más condescendiente y adorable del universo. La timidez es inevitable en estas condiciones, y tengo la impresión que por este lado nadie me ha conocido como realmente soy o solía ser. ¿Cómo saludar? Mejor espero a que me saluden y respondo de igual manera... ¿cómo decir esto?, ¡ya sé!... oh, pero ya cambiaron el tema, ¡uf! El ser simple y de fácil trato de ha vuelto un estandarte, una manera de llevar esta nueva vida que asegura un buen trato. Es extraño y reconfortante al mismo tiempo, pues, acostumbrada a trabajar en pos de complejizar el entendimiento de las relaciones humanas, hace tiempo que no me permitía sentir esta simpleza, esta liviandad para interpretar y actuar sobre el mundo.

De noche vuelvo a la tierra. Sueño con mi familia, mi amor, mis amigos, mi antigua casa y a veces hasta con mi gata que se fue a la Luna hace 2 años. En esos momentos, sin embargo, siempre sé que pronto partiré. Me despido, abrazo, beso, y a veces las conversaciones se mezclan con el idioma saturneano, que de a poco va formando parte de mi configuración. La sorpresa llega en las mañanas, cuando descubro que ya me fui, que ese momento de tránsito sucedió hace 2 meses, que efectivamente estoy de cabeza y que es sólo por las noches cuando habito ese territorio fronterizo que, al parecer, existe únicamente para mí.

Extraña costumbre saturneana la de arrastrar un barco con caballos...




febrero 14, 2016

Nosotros no somos machistas

Nacimos hace 30 años, o hace 20, o hace 40. Somos hijas únicas, tenemos hermanos, primos, somos las mayores, menores o del medio. En la infancia jugamos con muñecas, o con autitos, o a hacer pasteles de barro, a la pinta o a la chola, atari, nintendo o sega, solas, con compañeros de juegos o con amigos imaginarios. Fuimos a colegios subvencionados, mixtos, de niñas, a escuelas públicas, colegios privados, centros educacionales o experimentos pedagógicos. Tuvimos muchos amigos, o sólo uno, o ninguno. 

De jovencitas quizás nos gustó una persona por primera vez, algunas lograron besarle, otras no. Fuimos al liceo, o un técnico, industrial, comercial, a otro colegio privado, o nos quedamos en el mismo colegio subvencionado mixto que llegaba hasta 4to medio y que no tenia resultados tan malos en la PSU -porque entrar a la U era lo siguiente-. Hicimos cosas divertidas, otras un poco tontas, nos portábamos muy bien y pésimo. Sacábamos excelentes notas y otras espantosas. Nos cambiamos de comuna, de barrio, de región, o nos quedamos en la misma casa donde nacimos hasta simplemente encontrar otro lugar. O quizás nunca nos fuimos, da lo mismo. 

Asistimos a clases en una universidad, centro de formación técnica o instituto profesional. Algunas nos concentrábamos en las carreras llamadas "humanistas", otras preferíamos las ciencias, el arte o la administración. Nos titulamos, o sólo egresamos, o nos cambiamos de una en otra y nunca acabamos. El asunto es que ya tenemos 30 años, o 20, o 40. Tenemos pareja, estamos casadas, estamos pinchando o solteras absolutas. Somos una generación joven que tiene armada su propia vida, o no. Nuestros padres eran distintos a nuestra edad. Eran sumisos, eran temerosos -claro, vivían en dictadura-, eran aguerridos, eran padres, eran machistas. Nosotros no somos machistas. 

Pero Dani, ¿en qué te ayudo?, ¿dónde tienes los vasos?, te traje cositas ricas, qué linda tienes la casa... Luciano, ¿dónde encontraste este libro?, ¿me prestas este disco?, ¿jueguemos ajedrez? Gracias por todo chicos. Gracias Dani, estaba todo rico.