septiembre 23, 2015

Cuando era (más) joven

El año 2007 tenía 21 años, estudiaba antropología en la misma ciudad donde hoy trabajo. Me iba relativamente bien, a pesar que me distraía bastante con mi grupo de poesía, o con mis amigos los mutantes interviniendo la calle, además de uno que otro dilema atormentando mi joven e inexperto ser.

Ante todo siempre quise hacer lo que me daba la gana y, por fortuna, tenía un profesor tan, pero tan flojo que nos daba libertad absoluta para presentar nuestros productos con tal de no elaborar pautas ni preparar clases. Si me pusiera grave, pensaría que tengo un tremendo vacío en mi formación,  pero en ese momento no lo noté.

Esta era la primera diapo de uno de mis trabajos para esa asignatura en cuestión.

Entre mis postulados, cito:
• La tragedia de la humanidad parte desde que éstos bípedos se transforman en transeúntes.

• La lógica carcome el espíritu joven y deja a la humanidad sumida a la voluntad de una niña mal criada: la ciencia. 
• Arrojar a la basura el espíritu de “misionero de los subdesarrollados” del antropólogo y dejar de creerse héroes de la humanidad.
• No buscar sólo el contexto, sino que también los objetos, hechos,  o discursos descontextualizados.
• Darse el gusto de realizar estudios por placer y no sólo por utilidad.

Nunca tuve nota. Sólo sé que estuve gran parte de la hora de clases exponiendo, y que a más de alguno le debe haber dado pena, vergüenza quizás, alegría, asombro, o bien, sueño.

A mí me gusta este recuerdo.