agosto 21, 2014

Experimento


No acepte ningún trabajo que lo obligue a levantarse a las 6:00 de la mañana de lunes a viernes.
No coma sushi frito. Es una sopaipilla con arroz. 
No ande en bici en ciclovías. Se llenan. Ahora la moda es tirarse a morir por las grandes avenidas.
No se tiña el pelo de colores extravagantes. Eso ahora lo hacen los flaites.
No se una a Facebook, porque es una herramienta social que conecta a la gente con gente.
No venda hamburguesas de soya. Es ahora territorio de los anarcohippies.
No tome jugo de naranja. Tome jugo de mandarina o de zanahoria.
No vaya al Emporio de la Rosa. Ahora se llena.
No vaya a la Universidad. 
No permita que sus hijos vayan al colegio.
No vaya al gimnasio a bailar Zumba. La música es muy mala.
No viva en Lastarria ni en Bellas Artes. Váyase a vivir a Rari.
No sea vegano ni nada por el estilo. Coma carne, tome leche. No importa que le de diarrea. Usted por fin será diferente.

y claro

Diga que el libro era mejor que la película. 
Aunque no lo haya leído. 

Aunque no haya libro.







agosto 11, 2014

Odiamos muy bien a nuestros vecinos

Los vecinos siempre han sufrido de una terrible y condenable falta de estilo. Todos los días tenemos que lidiar con gente horrible, mirarlos, escucharlos, y a veces incluso saludarles. Es un asunto que debiese estar prohibido para estetas tan intolerantes como nosotros. Por salud, digo yo. Uno de ellos es un guatón con una calvicie que podría aprovechar para infundir algún respeto, pero no: es el típico perdedor que hunde la guata en las fotos. Triste, muy triste. La mujer proviene de otro país en donde -al parecer- no llueve ni hace tanto frío la mayor parte del año, pues una vez gritó a todos los vientos -mientras se desarrollaba un temporal de aquellos- cómo odiaba este maldito país. Puedo dar fe de ello, pues lo escuché desde la comodidad de mi sillón. Pobrecita -pensé inmediatamente- le debe asustar la magnificencia del sur. En ese entonces pensé que el sentimiento de lástima -disfrazado de una moral comprensión- definiría mi relación con la pareja en cuestión. Pero no fue así. 

Sucede que es inconfundible su llegada al recinto y difícil resultaría confundirse con otro residente, pues nadie más demuestra su cansancio y desgano de vivir con tanto ahínco al subir las escaleras. Es un milagro que no la hayan derrumbado, tomando en cuenta además que ambos presentan un notorio sobrepeso. Y eso no es todo: apenas abren la puerta del precario edificio, sus voces se apoderan de la escena. No importa qué tan fuerte esté chillando el toca discos en casa, siempre participamos de ese horroroso momento en el que se escuchan sus voces con una prístina cadencia que intenta imitar los fonemas que los seres humanos decentes pronunciamos con tanta elegancia. Luego de las voces, viene el temblor en la escalera. Luego del temblor, viene el portazo. He ahí la razón por la cual los llamamos "los elefantes".

Una vez han acabado con su tortura de pasillo, proceden con el ataque de mal gusto musical, es cual es demostrado con un equipo de sonido que -injustamente- presenta una poderosa potencia. Comienza entonces el ritmo de mis pesadillas: TUN- tucu - tu -TUN!, más conocido como Reggaeton. Esta marginal demostración de dominio puede extenderse fácilmente hasta las 4:00 am. durante un día de semana. Aunque de un tiempo a estar parte ha disminuido la adolescente costumbre. Puede ser, y creo estar en lo cierto, que ha llegado un momento en que podemos considerarlos unos viejos -a pesar de sus evidentes treinta y tantos- que ya se hicieron pedazos. 

No contentos con su actual estado de madurez, inventaron otro modo de cagarnos la vida: su lavadora. O secadora, quién sabe. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido un electrodoméstico en mal estado, o más de uno, pero extraño parece que estos elefantes no reparen en hacer temblar todo el edificio cada vez que centrifugan su gigantesca ropa. Hay veces en que -mientras estos desalmados lavan o secan de noche- despierto jurando ser víctima de una abducción, o reviviendo el terremotito que nos tocó en Chile hace 4 años, o bien, viajando en el bus pirata más endeble.

La brutalidad no tiene limites. Los elefantes no se cansarán hasta vernos transformados en unas bestias del pleistoceno directas a enfrentarse con la Doctora Polo de jueza. Pero no.

No!

Cada uno conserva su función en el edificio. Nosotros somos los especialistas en detallar defectos. Es emocionante, desafiante y hasta sirve como ejercicio mental. 

Pero continuará...

agosto 04, 2014

Canciones que recuerdan pelmazos

Aunque algunos no tanto. Y no los recuerdo por lo emotivo de los temas, sino porque ellos mismos declararon que les parecían geniales. Yo estaba de acuerdo. Siempre la música me une a las personas, aunque sea por un tiempo. A veces me entretiene darme estos paseos musicales al pasado. La temática puede ser tan personal como esta, pero como excusa para desempolvar música, me parece notable.

Esto fue una especie de adolescencia tardía. La ternura y la torpeza se mostraban simultáneamente. En mí también.




Fue un gran amigo, uno de los que más he querido, pero dimos un jugo impresionante, digno de teleserie.




Gran musicólogo. Un anciano con disfraz de apuesto joven (en ese entonces, claro...) Era de otro mundo, y yo preferí permanecer en la comodidad del mío.



Y ninguno más vale mención.