julio 28, 2014

Cuando el rock nos parece tierno


Agradezco todos los días el haber sido la hija menor entre 4 hermanos, pues recibí de cada uno de ellos influencias musicales. Algunas no las tomé, pero otras las atesoré inmensamente. Es por eso quizás que el rock, y sobre todo el rock pesado no me genera pesar alguno, sino todo lo contrario: apenas suenan los chillidos de las guitarras mi cabeza trae de vuelta imágenes y sensaciones tan confortables, tan tiernas y dignas de ser recordadas. A eso debemos sumar, además, el virtuosismo de muchos músicos que consigue dejarnos con la boca abierta. Ozzy fue uno de ellos, y tal vez desde sus melodías es que entrené este gustito que ahora describo.



Pienso que el rock no es música violenta. Todo lo contrario! Cuando escuchamos rock nos llenamos de energía renovada, echamos afuera todo eso que nos puede estar sobrando, ya sea en el cuerpo mismo o en la cabeza. Es posible que a algunas personas les moleste la velocidad, las voces que a veces no parecen muy armónicas, los tonos o los gritos, pero insisto... no es que el rock en sí sea molesto o haya sido creado para espantar a todo el mundo. Esta banda me comenzó a gustar a los 18 (hace 10 años.... ups), y creo que merece ser escuchada por ustedes:


Es como comer cosas picantes, ¿no? Puedo entender que haya gente que no soporte el rock, porque yo no soporto el ají ni nada efervescente en mi boca, pero sé que es un gusto aprendido y que todos potencialmente podríamos generarlo. O como fumar, tomar café, beber alcohol... cosas que de primera nos parecen fuertes o molestas, pero que algo de placer nos genera,  hasta que llega un momento en que las disfrutamos tanto que las posicionamos en un lugar privilegiado de nuestras preferencias. 


Tool es -a mi juicio- una de las mejores bandas del mundo. Supongo que acá está permitido ser honesto y exagerar si eso queremos. Bueno, se los repito: Tool me encanta y este tema que aparece aquí es una versión en vivo que más power no puede tener. Digo, qué tiene de malo querer pegar combos al aire, gritar de vez en cuando, disfrutar de un momento de adrenalina, desarmarse y convertirse en pura energía por un instante ¡Porque nunca podemos gritar! ¿o acaso usted puede gritar en su oficina, en su casa o en la calle?, ¿ah?

Y por último, una banda que conocí hace poco: de hecho, hace un año solamente: Ghost:


Y saben qué más: un verdadero metalero diría que esta música es de nenas. Así que no tema...




julio 27, 2014

Dazwischen

¿Dónde está la interculturalidad? Hablan tanto de ella, y cuando se topan con un trabajo realmente heterogéneo, todos escapan de la manera más elegante posible.

En Chile me dicen que puedo desarrollar mi tema mejor en países lejanos, que me vaya, que conozca... y en dichos países me llevan de vuelta al mío, me dicen que ellos no conocen bien la historia de Chile, que tal vez es mejor escribir en la lengua materna, como si fuera un estorbo, una sudaca de la que hay que deshacerse pronto, que se canse de intentarlo, que deje de escribir en ese alemán tan precario... 

Yo me pregunto: ¿Tengo que definir mi investigación al punto de coartarla? Es decir: ¿es imposible hacer conversar a teóricos alemanes, con mexicanos y chilenos que hablan de exactamente lo mismo?, ¿tengo que elegir? ¿Y querer aprender no cuenta? ¿o es que a nadie le interesan las ganas que tengo de estudiar?, ¿no he demostrado acaso que es lo que más me gusta hacer?, ¿o es que tengo que parar aquí? Me pregunto, desde mi profunda decepción, si acaso a un joven proveniente de un ambiente privilegiado económica o socialmente, le costará tanto lograr lo que quiere como me ha costado a mí. Y no quiero parecer una víctima. Sé que hay personas que ni siquiera se ponen en el lugar en que me encuentro ahora, que lo ven irreal, imposible. Pero yo nunca me había sentido así. De verdad pensaba que las desventajas no eran tales, que no operarían en mi historia personal, pero no era así. Y ese desengaño es doloroso. El darse cuenta que desde pequeña, la estructura tenía un lugar reservado para mi, y que si intentaba hacer algo distinto, va a costar tanto que terminaré abandonando el camino trazado. Es injusto, es triste. Ahora entiendo por qué en esta parte del mundo vivimos a tropezones con la frustración. 


Al parecer me tengo que quedar patas arriba por siempre.

julio 26, 2014

Ritos modernos

A veces, durante los primeros 2 segundos después de despertar, pienso que estoy en México, y al rato de reconocer mi pieza, mi cama y al compañero que duerme a mi lado, siento que el aliento vuelve a fluir. Acá, en el hemisferio sur -y al sur de este sur- se respira diferente, acá el aire gira en otra dirección. Sin embargo, ¿cómo es posible que en 5 días me haya quedado patas para arriba por siempre? Es extraño. Me siento absolutamente parte de ellos, aunque quizás la palabra es contra-parte. Somos un espejo.


Nuestras historias son muy similares, nuestras ciudades parecen tener un correlato en cada país, una hermana que comparte esa manera de ser y de transformarse, tan similares que no logro entender por qué nos sentimos tan distintos en otros aspectos. Chile conserva muy pocas huellas precolombinas. Muchos mexicanos me preguntaron qué teníamos acá similar a las pirámides o a los murales, y bueno, no supe qué decirles... creo que no tenemos edificaciones de ese tipo, y que  la única herencia que tenemos es día a día puesta en peligro: la cosmovisión mapuche. A ellos les parecía increíble que el Estado chileno no se responsabilizara por las muertes o de la situación de constante hostigamiento que sufren. Pero, por otro lado, creo que algo de hipocresía hay también ahí, pues no creo que en México las cosas sean tan diferentes.

Yo intentaba pronunciar mejor, de explicar de manera precisa mis ideas, pues sé lo rápido que hablamos en general los chilenos, y tal vez fue por ese afán que nadie me reconocía como chilena; aunque en los casos extremos, ni siquiera les parecía latinoamericana. Eso sí que fue extraño. ¿Por qué es más probable ser española que chilena?, ¿es que acaso nunca visitamos a nuestros países hermanos?, ¿o es que el sur de Chile es una tierra extremadamente lejana que con suerte aparece en el mapa? 

Un ecuatoriano me comentó que para él Chile no parecía un país latinoamericano, que nuestra forma de organizar los espacios, los horarios y el ánimo de muchos chilenos le parecía más similar al de un europeo. ¿Qué?, ¿tan perdidos estamos? No es que no seamos latinoamericanos, no: lo que pasa es que Latinoamérica es tremenda, es diversa y sus países reciben energías de latitudes muy dispares. Claro que somos latinoamericanos, pero del sur, del sur del sur. 

Chile es un país tembloroso que cambia de geografía cada 25 años. Las personas, al igual que la tierra van cambiando dependiendo de las condiciones climáticas, la historia y el paisaje que les rodea. Y si ya dentro de una frontera podemos encontrar tantas diferencias, ¿cómo no darse cuenta que Latinoamérica es una criatura de al menos mil rostros? 

Finalmente, accedí al rito moderno del turista. Subí las pirámides de Teotihuacán. No podemos retroceder en el tiempo y sentir lo que un verdadero teotihuacano al subir, pero sí lo podemos adaptar a nuestro tiempo y condición. El rito es ahora una exhibición del pasado, un simulacro de lo que en otro momento pudo haber sido un acto cotidiano o ceremonial. El rito, para nosotros los turistas, ocurre más en inglés que en español -a pesar de estar en México-, y se acompaña de fotografías, venta de mercancías e invitaciones a comer. 



Creo que no es el lugar más hermoso en el que he estado, pero sí el más extraño, el que más ha despertado mi mente dormida por el frío del sur. Ahora sólo sé que quiero volver a ese hemisferio, a ver si mis pies logran tocar el suelo y dejan de reemplazar a mi cabeza.

julio 25, 2014

Uf, parte 3

Ellos no tiene idea quién soy yo / no me vieron nacer / no me han visto crecer / ellos no tienen idea quien soy yo y tampoco les interesa / Ellos no saben que cuando pequeña veía más / ellos no conocen mi verdadero tono de voz / ellos nunca me han visto llorar / ellos no me conocen / ellos no saben qué me gusta / ellos no tienen idea qué pasa acá adentro /ellos no conocen mi nombre / ellos nunca quisieron conocerme / ellos evalúan una parte insignificante de lo que en verdad soy / ellos no saben / ellos no me han visto trabajar con verdadero amor / ellos no saben de lo que soy capaz / ellos no quieren saber / nadie / nadie / nadie se interesa salvo yo / nadie quiere conocerme de verdad / sólo yo me aprecio / sólo yo creo que soy importante / sólo yo pienso en mi /  sólo yo me amo incondicionalmente / sólo yo haría cualquier cosa por mí / sólo yo me considero preciosa / irreemplazable / sólo yo me atesoro / sólo yo pienso en la niña de 2 años / sólo yo me abrazo en sueños / sólo yo me digo todos los días que me quiero / Quisiera volcarme / quisiera acariciarme las entrañas / quisiera decirme que nada importa / que lo deje todo / quisiera no necesitar nada más que mi propio amor.

Esta es mi cara.

Uf, parte 2

Siempre pensé que la gente depresiva era un cacho, una fomedad, un asunto del cual podía desentenderme. Pero no me refería a los de verdad. Y es que esa tristeza que se muestra como producto estético, como un fetiche y una excusa para ser mirado, me parece despreciable y falsa. Una falta de respeto para quienes de verdad lo pasan mal en la vida y lo hacen silenciosamente. Cuando tengo pena no soy bella, ni tengo estilo, ni me preocupo porque cientos de lectores lo sepan. El blog es un precioso lugar para escribir con teclas en vez de lápices, para pegar enlaces de música clasicona y estar seguro que tal vez sólo un par de almas lo leerán. La tristeza no es linda, por la cresta. Es una mierda, es hedionda, es horrible, es incómoda y no se concentra en mostrarse de una forma agradable. Sufrir no es interesante. Paren, paren la wea! Nadie se vuelve hermoso de tanto llorar.
A veces es preciso volcarse hacia esa música media cursi -aunque no todo lo que muestro acá lo es- que nos vuelve indeseables para los estetas sociales. No me interesa actuar todos los días:





















Y mi cantante favorita en mi tierna infancia. Sírvase desconectar si la encuentra terriblemente mala. Lo sé.




julio 23, 2014

Uf


Escribir en cuaderno se ha vuelto casi imposible este último tiempo. Defendemos a la vez que malgastamos el ocio. Quisiera que no fuera tan difícil encontrar un momento en el día para mirarse el rostro, para leer en voz alta, para tan sólo escuchar música, para sentarse a ver tele y nada más . Extraño tanto la vida en una casa con patio, los juegos con los perros, los diarios de vida de papel, la cajita de recuerdos, las fotos carnet de amigos que solíamos guardar por ahí, la repisa con espacio para mis cosas, mis juguetes: mi pieza sola. He vuelto a soñar con ella muchas veces. Era entonces inexistente la necesidad de sentirse leída. La vida no parecía ir tan rápido, las experiencias ocurrían adentro y no se interesaban en ser mostradas.  Los momentos no se pensaban desde la foto. A veces ni siquiera se pensaban mucho... total, no se lo íbamos a mostrar a nadie, no armaríamos un relato ni buscaríamos aprobación a distancia. Estaba permitido ser introvertida. Nadie tenía por qué saber cómo me veía ni qué pasaba por mi cabeza. Esa felicidad fue tan sincera, y pasó absolutamente inadvertida.

No sé si se puede empezar de nuevo.