abril 24, 2014

GIGANTOGRAFIAS



¿Hemos hecho alguna vez el ejercicio de imaginarnos todas las gigantografías de un barrio o de una ciudad en una sola gran gigantografía?

¿Harán ese ejercicio los modelos, actores o políticos que ven día a día su rostro en la calle? ¿Cómo puede llegar a ser cotidiano ver tus ojos, tu nariz, tu boca, tus tetas, tu guata, tus piernas o tu poto en la calle y en un tamaño que -claramente- no corresponde a la escala humana?, ¿Cómo puede llegar a ser normal?

¿Y si sumáramos la cantidad de ojos de las gigantografías? ¿Cuántos ojos tiene la ciudad?, ¿Cuántas narices, cuántas bocas perfectamente pintadas?, ¿Cuántos metros -o kilómetros de rostros vemos día a día en un trayecto cotidiano?, ¿Cuántos kilómetros de tetas nos bancamos?

¿De qué tamaño sería el rostro de un candidato a la presidencia?


Sería fascinante hacer este cálculo en serio.

abril 20, 2014

Cuando conocí King Crimson

Hasta antes de haber entrado a la U, no permitía mucha música dentro de mi pieza. Era selectiva a un nivel fundamentalista, y nada, pero nada que pareciera muy feliz o muy común podía sonar. En ese entonces mis bandas favoritas eran The Cure, Joy Division, The Residents, Sonic Youth, Bauhaus, Duran Duran, entre otras. Todas me acompañan hasta el día de hoy, pero algo importante musicalmente ocurrió ese año 2005.

Tengo la suerte de contar con hermanos y primos mayores, quienes siempre me presentaban música y nutrían mi repertorio. Un verano en que fui a visitar a mis primos de Victoria, a mi primo Carlos se le ocurrió la brillante idea de presentarme a estos venerables señores. Conociendo mis gustos más bien ochenteros, partió mostrándome Three of a Perfect Pair, y gustosa accedí a conocer más. Entonces él grabó todos los mp3 que tenía de King Crimson en un disco, y me los ofrendó. Volví a Santiago -y ese mismo año entraría a la Universidad- y puse el disco de mi primo paleteado en una radio huevito. Estaba todo grabado en desorden, así que se imaginarán que el primer tema que sonó podía ser absolutamente cualquiera. 

Y fue In the Court of the Crimson King !!!!!! Quedé para adentro. No podía decir nada, no podía hacer nada salvo pensar que me había perdido un trozo de vida importante. Tenía 18 años y recién estaba conociendo esa maravilla. Me pasé gran parte de mi adolescencia jurando conocer y seguir a las mejores bandas del rock sin conocer a King Crimson! Uf.... Escuché el disco entero, horas y horas. In the court fue mi disco favorito por un tiempo, hasta que escuché con mayor detención los demás. Sí, la verdad es que ese tema me había encandilado.

Al año siguiente -2006- me mudé a vivir con mi amiga Pame en una cabaña de mala muerte, y claramente, el disco se fue con nosotras. Gustábamos mucho de escuchar las versiones en vivo, y recuerdo que Exiles se había transformado en una de las favoritas en ese entonces, y hasta en clases nos las arreglábamos para tener a mano ese disco. Solíamos quedarnos dormidas con música, hasta que, de una pesadilla, desperté con Cirkus sonando en mi oído a todo volumen. Las dos despertamos muertas de miedo y, por primera vez, nos pareció maligna la música. Creo que desde ahí decidimos dormir con bandas más piolas y que también nos encantasen. Pame se fue 3 años después a las Europas, snif.

Han pasado varios años -y por suerte- todos los compañeros que tuve antes de mi flaco hermoso tenían un gusto por la música similar o complementario al mío, e incluso, hubo uno por ahí que me heredó una cantidad considerable de mp3, de la cual disfruto hasta el día de hoy. Hace un par de años descubrimos las bondades de escuchar música en formato LP con buenos parlantes, y es por eso que parezco tan majadera al explicitar que escuchen tal o tal disco, pero con buenos parlantes o audífonos, ¡sino, no! La compañía de la música es irreemplazable, y ningún vecino nos convencerá de lo contrario. Los dejo con otro de los temas emblemáticos de King Crimson, y el que -creo- es mi favorito: Starless

Y con mi portada de disco favorita. In the Wake of Poseidon:





abril 17, 2014

Meine eigenen vier Wänden

Heute habe ich meine Hausaufgabe gemacht. Es war ein bischen kompliziert für mich, aber ich galube, ich brauche es machen. Ich habe noch nicht gelearnt auf Deutsch zu sprechen. Dann möchte ich lernen... 
Die Hausaufgabe war aus die Heimat. Hier habt ihr:

Meine Heimat ist ein gruner Ort. Sie steht im Süden von meinen Land. Wenn ich meiner Heimat mit einem Geruch verbinden, das wäre etwas lecker wie Blumen, Wälder, oder der Geruch von warmem Essen. Hier höre ich viele Musiktypen, aber es gibt ein Sänger der immer gehört wird: Spinetta. 
Meine Heimat ist meine Stadt, meine Wohnung, meine Freunde und mein lieblings Sofa. 






Und jetzt, ein Lied von Spinetta:

abril 05, 2014

Sociopatía

Siempre me he visto escapando de algunas personas. Y es que no entiendo ese afán por querer llevarse bien con todo el mundo, o quedar como la persona más buena onda de la vida con todos. Es como una doctrina que nunca me enseñaron, de la que nunca me hicieron parte mis padres. Y en realidad se los agradezco.

La primera vez fue entrando a la pubertad. Hasta el día de hoy no entiendo cómo ninguna otra niña huyó de ese grupo. Gracias a ese escape, conocí a mi mejor amiga.

La segunda vez fue saliendo del colegio. Escapé de mi ciudad natal y de todos los círculos a los cuales no quería pertenecer; y con eso, conservé sólo los lazos más significativos para mí. Fue un alivio tremendo. En ese entonces Santiago me parecía tan sucio, tan arribista, tan caro, tan difícil de llevar, tan peligroso, tan poco amable... Luego de casi 10 años de abandonarlo, he aprendido a quererlo nuevamente.

La tercera vez fue el año 2010. Fuimos atacados con  mi pareja por una oleada de personas depresivas que se nos acercaba y exigía tiempo, preocupación y amistad; personas con reales problemas mentales que robaban día a día nuestras energías. Escapar parecía lo más plausible. Nunca recuperé esas amistades, y ni siquiera me siento culpable o triste por haber huido.

La cuarta vez fue el año 2011, cuando decidí no participar más de ningún evento o iniciativa poética que involucrara compartir con esperpentos de pésimo entretenimiento. No dejé de escribir, pero sí dejé de buscar amistad en personas que ni siquiera me agradaban. Sólo conservo a un amigo de todo ese fardo.

La quinta vez fue el año 2012, cuando abandoné el grupo de danza donde participaba y donde aprendía un montón. Esa fue una decisión difícil. Aparte del estrés al que estaba sometida por el trabajo ese año, quise dejar de someterme a los ojos de las mujeres en masa, quise no ser vista, y dejar de esforzarme por comprender y ser comprendida. Éramos muy distintas. Ellas eran lindas, risueñas y espontáneas. Yo era un monstruo intolerante que no soportaba ningún comportamiento superficial.

La sexta vez es ahora. Hay personas que no quiero ver y ellas no lo entienden. A veces me gusta quedarme en casa, a veces de verdad no quiero escuchar sus líos amorosos ni sus problemas de pega. ¿Es tan difícil de entender? Me he bancado muchas experiencias sola. ¿Por qué ellos no pueden?, ¿Por qué tengo que ser yo quien les muestre música, películas, libros, lo-que-sea, o que se me ocurra algo entretenido para hacerlos reir? ¿Tiene algo de malo pedir algo a cambio o simplemente encontrar fome a alguien?

En fin... yo también tengo derecho a ser penca.