octubre 28, 2014

Valdivia

Südlich von Südden
wo die Welt meine Knochen tragt
es gibt ein Wucht der Natur
über die Asphalt.

Die Flechte bewohnen
mit dem Graffiti an der Wand
und ergänzen die Aussage
dass nur die Amphibien
und die Vögeln
durchschauen können



Al sur del sur
donde el mundo mis huesos soporta 
hay un ímpetu de la naturaleza
sobre el asfalto.

Los líquenes conviven
con el grafiti en la muralla
y completan el mensaje
que sólo los anfibios
y los pájaros
pueden comprender.


octubre 01, 2014

Elfchen

Elfchen podría traducirse como "Oncecito". Es un pequeño poema compuesto por once palabras con un orden específico: 1 palabra / dos palabras/ tres palabras / cuatro palabras /una palabra.
Elf significa once, mientras que la partícula "chen" lo transforma en diminutivo. Por eso lo llamamos así.

En las clases que tomo me mandaron de tarea dos oncecitos que tuvieran como tema central la ciudad. Así que dediqué uno a Valdivia y otro a Santiago, a estas dos ciudades que han albergado mis huesos. A ver si identifican cuál es para cada ciudad. Es probable que, al traducirlos, se conviertan en algo así como doce o trececitos... 


Alltag
sonderbares Gefül
ihr Gemüt provozieren
Überdruss habe ich nie
verstanden

Rutina
peculiar sensación
su temple provoca
El tedio nunca lo he
entendido.


Feuchtigkeit
verrücktes Wetter
ich weiss nicht
warum möchte ich sie
spüren

Humedad
clima trastornado
yo no sé
por qué quisiera
sentirla.

septiembre 10, 2014

El tiempo en los Simpson

Se dice que si se pasa mucho tiempo mirando Los Simpson, se puede perder la noción del tiempo. A pesar de poseer continuidad -o sea, si un personaje muere, no aparece vivo al siguiente capítulo-, los personajes siempre tendrán la misma edad. Siempre el día de ayer, el año pasado y 10 años atrás serán el mismo presente.

¿Será que en Los Simpson no existe el pasado? ¿Será que el pasado no ocurre antes, sino "ante" los personajes? ¿Jamás quedará atrás, sino delante?

Nunca pensé que me harían pensar...


agosto 21, 2014

Experimento


No acepte ningún trabajo que lo obligue a levantarse a las 6:00 de la mañana de lunes a viernes.
No coma sushi frito. Es una sopaipilla con arroz. 
No ande en bici en ciclovías. Se llenan. Ahora la moda es tirarse a morir por las grandes avenidas.
No se tiña el pelo de colores extravagantes. Eso ahora lo hacen los flaites.
No se una a Facebook, porque es una herramienta social que conecta a la gente con gente.
No venda hamburguesas de soya. Es ahora territorio de los anarcohippies.
No tome jugo de naranja. Tome jugo de mandarina o de zanahoria.
No vaya al Emporio de la Rosa. Ahora se llena.
No vaya a la Universidad. 
No permita que sus hijos vayan al colegio.
No vaya al gimnasio a bailar Zumba. La música es muy mala.
No viva en Lastarria ni en Bellas Artes. Váyase a vivir a Rari.
No sea vegano ni nada por el estilo. Coma carne, tome leche. No importa que le de diarrea. Usted por fin será diferente.

y claro

Diga que el libro era mejor que la película. 
Aunque no lo haya leído. 

Aunque no haya libro.







agosto 11, 2014

Odiamos muy bien a nuestros vecinos

Los vecinos siempre han sufrido de una terrible y condenable falta de estilo. Todos los días tenemos que lidiar con gente horrible, mirarlos, escucharlos, y a veces incluso saludarles. Es un asunto que debiese estar prohibido para estetas tan intolerantes como nosotros. Por salud, digo yo. Uno de ellos es un guatón con una calvicie que podría aprovechar para infundir algún respeto, pero no: es el típico perdedor que hunde la guata en las fotos. Triste, muy triste. La mujer proviene de otro país en donde -al parecer- no llueve ni hace tanto frío la mayor parte del año, pues una vez gritó a todos los vientos -mientras se desarrollaba un temporal de aquellos- cómo odiaba este maldito país. Puedo dar fe de ello, pues lo escuché desde la comodidad de mi sillón. Pobrecita -pensé inmediatamente- le debe asustar la magnificencia del sur. En ese entonces pensé que el sentimiento de lástima -disfrazado de una moral comprensión- definiría mi relación con la pareja en cuestión. Pero no fue así. 

Sucede que es inconfundible su llegada al recinto y difícil resultaría confundirse con otro residente, pues nadie más demuestra su cansancio y desgano de vivir con tanto ahínco al subir las escaleras. Es un milagro que no la hayan derrumbado, tomando en cuenta además que ambos presentan un notorio sobrepeso. Y eso no es todo: apenas abren la puerta del precario edificio, sus voces se apoderan de la escena. No importa qué tan fuerte esté chillando el toca discos en casa, siempre participamos de ese horroroso momento en el que se escuchan sus voces con una prístina cadencia que intenta imitar los fonemas que los seres humanos decentes pronunciamos con tanta elegancia. Luego de las voces, viene el temblor en la escalera. Luego del temblor, viene el portazo. He ahí la razón por la cual los llamamos "los elefantes".

Una vez han acabado con su tortura de pasillo, proceden con el ataque de mal gusto musical, es cual es demostrado con un equipo de sonido que -injustamente- presenta una poderosa potencia. Comienza entonces el ritmo de mis pesadillas: TUN- tucu - tu -TUN!, más conocido como Reggaeton. Esta marginal demostración de dominio puede extenderse fácilmente hasta las 4:00 am. durante un día de semana. Aunque de un tiempo a estar parte ha disminuido la adolescente costumbre. Puede ser, y creo estar en lo cierto, que ha llegado un momento en que podemos considerarlos unos viejos -a pesar de sus evidentes treinta y tantos- que ya se hicieron pedazos. 

No contentos con su actual estado de madurez, inventaron otro modo de cagarnos la vida: su lavadora. O secadora, quién sabe. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido un electrodoméstico en mal estado, o más de uno, pero extraño parece que estos elefantes no reparen en hacer temblar todo el edificio cada vez que centrifugan su gigantesca ropa. Hay veces en que -mientras estos desalmados lavan o secan de noche- despierto jurando ser víctima de una abducción, o reviviendo el terremotito que nos tocó en Chile hace 4 años, o bien, viajando en el bus pirata más endeble.

La brutalidad no tiene limites. Los elefantes no se cansarán hasta vernos transformados en unas bestias del pleistoceno directas a enfrentarse con la Doctora Polo de jueza. Pero no.

No!

Cada uno conserva su función en el edificio. Nosotros somos los especialistas en detallar defectos. Es emocionante, desafiante y hasta sirve como ejercicio mental. 

Pero continuará...

agosto 04, 2014

Canciones que recuerdan pelmazos

Aunque algunos no tanto. Y no los recuerdo por lo emotivo de los temas, sino porque ellos mismos declararon que les parecían geniales. Yo estaba de acuerdo. Siempre la música me une a las personas, aunque sea por un tiempo. A veces me entretiene darme estos paseos musicales al pasado. La temática puede ser tan personal como esta, pero como excusa para desempolvar música, me parece notable.

Esto fue una especie de adolescencia tardía. La ternura y la torpeza se mostraban simultáneamente. En mí también.




Fue un gran amigo, uno de los que más he querido, pero dimos un jugo impresionante, digno de teleserie.




Gran musicólogo. Un anciano con disfraz de apuesto joven (en ese entonces, claro...) Era de otro mundo, y yo preferí permanecer en la comodidad del mío.



Y ninguno más vale mención.

julio 28, 2014

Cuando el rock nos parece tierno


Agradezco todos los días el haber sido la hija menor entre 4 hermanos, pues recibí de cada uno de ellos influencias musicales. Algunas no las tomé, pero otras las atesoré inmensamente. Es por eso quizás que el rock, y sobre todo el rock pesado no me genera pesar alguno, sino todo lo contrario: apenas suenan los chillidos de las guitarras mi cabeza trae de vuelta imágenes y sensaciones tan confortables, tan tiernas y dignas de ser recordadas. A eso debemos sumar, además, el virtuosismo de muchos músicos que consigue dejarnos con la boca abierta. Ozzy fue uno de ellos, y tal vez desde sus melodías es que entrené este gustito que ahora describo.



Pienso que el rock no es música violenta. Todo lo contrario! Cuando escuchamos rock nos llenamos de energía renovada, echamos afuera todo eso que nos puede estar sobrando, ya sea en el cuerpo mismo o en la cabeza. Es posible que a algunas personas les moleste la velocidad, las voces que a veces no parecen muy armónicas, los tonos o los gritos, pero insisto... no es que el rock en sí sea molesto o haya sido creado para espantar a todo el mundo. Esta banda me comenzó a gustar a los 18 (hace 10 años.... ups), y creo que merece ser escuchada por ustedes:


Es como comer cosas picantes, ¿no? Puedo entender que haya gente que no soporte el rock, porque yo no soporto el ají ni nada efervescente en mi boca, pero sé que es un gusto aprendido y que todos potencialmente podríamos generarlo. O como fumar, tomar café, beber alcohol... cosas que de primera nos parecen fuertes o molestas, pero que algo de placer nos genera,  hasta que llega un momento en que las disfrutamos tanto que las posicionamos en un lugar privilegiado de nuestras preferencias. 


Tool es -a mi juicio- una de las mejores bandas del mundo. Supongo que acá está permitido ser honesto y exagerar si eso queremos. Bueno, se los repito: Tool me encanta y este tema que aparece aquí es una versión en vivo que más power no puede tener. Digo, qué tiene de malo querer pegar combos al aire, gritar de vez en cuando, disfrutar de un momento de adrenalina, desarmarse y convertirse en pura energía por un instante ¡Porque nunca podemos gritar! ¿o acaso usted puede gritar en su oficina, en su casa o en la calle?, ¿ah?

Y por último, una banda que conocí hace poco: de hecho, hace un año solamente: Ghost:


Y saben qué más: un verdadero metalero diría que esta música es de nenas. Así que no tema...




julio 27, 2014

Dazwischen

¿Dónde está la interculturalidad? Hablan tanto de ella, y cuando se topan con un trabajo realmente heterogéneo, todos escapan de la manera más elegante posible.

En Chile me dicen que puedo desarrollar mi tema mejor en países lejanos, que me vaya, que conozca... y en dichos países me llevan de vuelta al mío, me dicen que ellos no conocen bien la historia de Chile, que tal vez es mejor escribir en la lengua materna, como si fuera un estorbo, una sudaca de la que hay que deshacerse pronto, que se canse de intentarlo, que deje de escribir en ese alemán tan precario... 

Yo me pregunto: ¿Tengo que definir mi investigación al punto de coartarla? Es decir: ¿es imposible hacer conversar a teóricos alemanes, con mexicanos y chilenos que hablan de exactamente lo mismo?, ¿tengo que elegir? ¿Y querer aprender no cuenta? ¿o es que a nadie le interesan las ganas que tengo de estudiar?, ¿no he demostrado acaso que es lo que más me gusta hacer?, ¿o es que tengo que parar aquí? Me pregunto, desde mi profunda decepción, si acaso a un joven proveniente de un ambiente privilegiado económica o socialmente, le costará tanto lograr lo que quiere como me ha costado a mí. Y no quiero parecer una víctima. Sé que hay personas que ni siquiera se ponen en el lugar en que me encuentro ahora, que lo ven irreal, imposible. Pero yo nunca me había sentido así. De verdad pensaba que las desventajas no eran tales, que no operarían en mi historia personal, pero no era así. Y ese desengaño es doloroso. El darse cuenta que desde pequeña, la estructura tenía un lugar reservado para mi, y que si intentaba hacer algo distinto, va a costar tanto que terminaré abandonando el camino trazado. Es injusto, es triste. Ahora entiendo por qué en esta parte del mundo vivimos a tropezones con la frustración. 


Al parecer me tengo que quedar patas arriba por siempre.

julio 26, 2014

Ritos modernos

A veces, durante los primeros 2 segundos después de despertar, pienso que estoy en México, y al rato de reconocer mi pieza, mi cama y al compañero que duerme a mi lado, siento que el aliento vuelve a fluir. Acá, en el hemisferio sur -y al sur de este sur- se respira diferente, acá el aire gira en otra dirección. Sin embargo, ¿cómo es posible que en 5 días me haya quedado patas para arriba por siempre? Es extraño. Me siento absolutamente parte de ellos, aunque quizás la palabra es contra-parte. Somos un espejo.


Nuestras historias son muy similares, nuestras ciudades parecen tener un correlato en cada país, una hermana que comparte esa manera de ser y de transformarse, tan similares que no logro entender por qué nos sentimos tan distintos en otros aspectos. Chile conserva muy pocas huellas precolombinas. Muchos mexicanos me preguntaron qué teníamos acá similar a las pirámides o a los murales, y bueno, no supe qué decirles... creo que no tenemos edificaciones de ese tipo, y que  la única herencia que tenemos es día a día puesta en peligro: la cosmovisión mapuche. A ellos les parecía increíble que el Estado chileno no se responsabilizara por las muertes o de la situación de constante hostigamiento que sufren. Pero, por otro lado, creo que algo de hipocresía hay también ahí, pues no creo que en México las cosas sean tan diferentes.

Yo intentaba pronunciar mejor, de explicar de manera precisa mis ideas, pues sé lo rápido que hablamos en general los chilenos, y tal vez fue por ese afán que nadie me reconocía como chilena; aunque en los casos extremos, ni siquiera les parecía latinoamericana. Eso sí que fue extraño. ¿Por qué es más probable ser española que chilena?, ¿es que acaso nunca visitamos a nuestros países hermanos?, ¿o es que el sur de Chile es una tierra extremadamente lejana que con suerte aparece en el mapa? 

Un ecuatoriano me comentó que para él Chile no parecía un país latinoamericano, que nuestra forma de organizar los espacios, los horarios y el ánimo de muchos chilenos le parecía más similar al de un europeo. ¿Qué?, ¿tan perdidos estamos? No es que no seamos latinoamericanos, no: lo que pasa es que Latinoamérica es tremenda, es diversa y sus países reciben energías de latitudes muy dispares. Claro que somos latinoamericanos, pero del sur, del sur del sur. 

Chile es un país tembloroso que cambia de geografía cada 25 años. Las personas, al igual que la tierra van cambiando dependiendo de las condiciones climáticas, la historia y el paisaje que les rodea. Y si ya dentro de una frontera podemos encontrar tantas diferencias, ¿cómo no darse cuenta que Latinoamérica es una criatura de al menos mil rostros? 

Finalmente, accedí al rito moderno del turista. Subí las pirámides de Teotihuacán. No podemos retroceder en el tiempo y sentir lo que un verdadero teotihuacano al subir, pero sí lo podemos adaptar a nuestro tiempo y condición. El rito es ahora una exhibición del pasado, un simulacro de lo que en otro momento pudo haber sido un acto cotidiano o ceremonial. El rito, para nosotros los turistas, ocurre más en inglés que en español -a pesar de estar en México-, y se acompaña de fotografías, venta de mercancías e invitaciones a comer. 



Creo que no es el lugar más hermoso en el que he estado, pero sí el más extraño, el que más ha despertado mi mente dormida por el frío del sur. Ahora sólo sé que quiero volver a ese hemisferio, a ver si mis pies logran tocar el suelo y dejan de reemplazar a mi cabeza.

julio 25, 2014

Uf, parte 3

Ellos no tiene idea quién soy yo / no me vieron nacer / no me han visto crecer / ellos no tienen idea quien soy yo y tampoco les interesa / Ellos no saben que cuando pequeña veía más / ellos no conocen mi verdadero tono de voz / ellos nunca me han visto llorar / ellos no me conocen / ellos no saben qué me gusta / ellos no tienen idea qué pasa acá adentro /ellos no conocen mi nombre / ellos nunca quisieron conocerme / ellos evalúan una parte insignificante de lo que en verdad soy / ellos no saben / ellos no me han visto trabajar con verdadero amor / ellos no saben de lo que soy capaz / ellos no quieren saber / nadie / nadie / nadie se interesa salvo yo / nadie quiere conocerme de verdad / sólo yo me aprecio / sólo yo creo que soy importante / sólo yo pienso en mi /  sólo yo me amo incondicionalmente / sólo yo haría cualquier cosa por mí / sólo yo me considero preciosa / irreemplazable / sólo yo me atesoro / sólo yo pienso en la niña de 2 años / sólo yo me abrazo en sueños / sólo yo me digo todos los días que me quiero / Quisiera volcarme / quisiera acariciarme las entrañas / quisiera decirme que nada importa / que lo deje todo / quisiera no necesitar nada más que mi propio amor.

Esta es mi cara.

Uf, parte 2

Siempre pensé que la gente depresiva era un cacho, una fomedad, un asunto del cual podía desentenderme. Pero no me refería a los de verdad. Y es que esa tristeza que se muestra como producto estético, como un fetiche y una excusa para ser mirado, me parece despreciable y falsa. Una falta de respeto para quienes de verdad lo pasan mal en la vida y lo hacen silenciosamente. Cuando tengo pena no soy bella, ni tengo estilo, ni me preocupo porque cientos de lectores lo sepan. El blog es un precioso lugar para escribir con teclas en vez de lápices, para pegar enlaces de música clasicona y estar seguro que tal vez sólo un par de almas lo leerán. La tristeza no es linda, por la cresta. Es una mierda, es hedionda, es horrible, es incómoda y no se concentra en mostrarse de una forma agradable. Sufrir no es interesante. Paren, paren la wea! Nadie se vuelve hermoso de tanto llorar.
A veces es preciso volcarse hacia esa música media cursi -aunque no todo lo que muestro acá lo es- que nos vuelve indeseables para los estetas sociales. No me interesa actuar todos los días:





















Y mi cantante favorita en mi tierna infancia. Sírvase desconectar si la encuentra terriblemente mala. Lo sé.




julio 23, 2014

Uf


Escribir en cuaderno se ha vuelto casi imposible este último tiempo. Defendemos a la vez que malgastamos el ocio. Quisiera que no fuera tan difícil encontrar un momento en el día para mirarse el rostro, para leer en voz alta, para tan sólo escuchar música, para sentarse a ver tele y nada más . Extraño tanto la vida en una casa con patio, los juegos con los perros, los diarios de vida de papel, la cajita de recuerdos, las fotos carnet de amigos que solíamos guardar por ahí, la repisa con espacio para mis cosas, mis juguetes: mi pieza sola. He vuelto a soñar con ella muchas veces. Era entonces inexistente la necesidad de sentirse leída. La vida no parecía ir tan rápido, las experiencias ocurrían adentro y no se interesaban en ser mostradas.  Los momentos no se pensaban desde la foto. A veces ni siquiera se pensaban mucho... total, no se lo íbamos a mostrar a nadie, no armaríamos un relato ni buscaríamos aprobación a distancia. Estaba permitido ser introvertida. Nadie tenía por qué saber cómo me veía ni qué pasaba por mi cabeza. Esa felicidad fue tan sincera, y pasó absolutamente inadvertida.

No sé si se puede empezar de nuevo.




mayo 24, 2014

Erwachen - Hölderlin (Despertar)

Esto es un intento de traducción. Una vez me vi envuelta en esto, me di cuenta lo difícil que sería interpretar metáforas en idioma lejano. En fin... alguna idea hay por aquí. En tema es hermoso y lo pueden escuchar aquí: Erwachen - Hoelderlin

Ein sanfter Traum versengt mein Hirn,     
ein Kind lacht tot um Sand.      
Eine Hand versinkt in meiner Stirn,   
was ist das für ein Land?      

Blätter lachen in bäumen die sterben   
Boote irren trunken durch Stunden  
vergessene warten an den Ufern der Gegenwart           

Die Flöte lallt der Spiegel schreit
müd' welken ferne stimmen
Zwerge gehen in den Wald
und jagen Königinnen   

**                                          

Un ligero sueño chamusca mi cerebro,
un niño yace muerto en la arena.
Una mano perdida en mi frente,
¿Qué es esto para un mundo?

Hojas se ríen encarando a la muerte
Botes erran borrachos por horas 
esperar reverdecer hacia adelante el presente.

La flauta balbucea al espejo que clama
marchitarse lejos de ser verdad
enanos van al bosque 
y cazan reinas.





mayo 22, 2014

Nerdismo crónico

Acabo de inventar un verbo: Chamullieren. Es el acto de reemplazar una idea por otra cuando no se conoce la palabra adecuada en alemán. Igualable al camullo español. Su conjugación en modo indicativo es la siguiente:

Präsens: Yo chamullo, tú chamullas, etc...

Ich chamulliere
Du chammullierst
Er chamulliert
Wir chamullieren
Ihr chamulliert
Sie chamullieren

Para formar el Perfekt se sigue la regla aplicada a los verbos terminados en ieren: yo he chamullado, tú has chamullado, etc...

Ich habe chamulliert
Du hast chamulliert
Er hat chamulliert
Wir haben chamulliert
Ihr habt chamulliert
Sie haben chamulliert

Präteritum: se presenta una leve modificación en la segunda y tercera persona, sólo para facilitar su pronunciación. Yo chamullé, tú chamullaste, etc...

Ich chamullierte
Du chamulliertest
Er chamullierte
Wir chamullierten
Ihr chamulliertet
Sie chamullierten

Futur I: Yo chamullaré, tú chamullarás, etc.

Ich werde chamullieren
Du wirst chamullieren
Er wirt chamullieren
Wir werden chamullieren
Ihr werdet chamullieren
Sie werden chamullieren


etc, etc, etc....



mayo 18, 2014

No sé

Tal vez el texto anterior (Fundamentalismo) no era lo que quería escribir. Hace tiempo que expresarme se ha vuelto algo difícil. Lo intento, pero sólo uno que otro garabato se apodera de la escena, haciendo parecer esto un rincón para los repudios, las críticas y los juicios. Acá intentaré redimirme, aunque quizás deba admitir que tengo mal carácter.  

Creo que simplemente hay asuntos que no debiesen ser discutidos con tanto ímpetu. Pienso que perderse en lo evidente es malgastar oxígeno. Creo que no tendríamos por qué defender siempre nuestras posturas, sino simplemente tomarlas, sin concentrar toda la energía en justificarse. 

Hace poco leí  una entrada en un blog (El Fueguito Interior) sobre el cotidiano, sobre cómo debíamos modificar nuestra relación con el mundo y volver a asombrarnos con cada respiro. Bonito, muy bonito... Pero qué triste me pareció al mismo tiempo que una vida sencilla como esa se presente como algo tan hermoso, tan elevado e inusual, siendo que debiese parecernos normal, natural, ¡debiese ser espontáneo! ¿O es que estamos tan podridos que alguien nos tiene que venir a salvar? Tal vez los objetivos de la escritora no eran tan instrumentales, pero finalmente lo que consiguió, es entregar una guía, una receta para ser feliz con un estilo que -para ella- debía tomarse en consideración. 

Con ese tipo de textos lo que hacemos es destacar nuestra vida y presentarla como la vía correcta. Porfiamos en eso porque todavía nos sentimos vulnerables ante el resto del mundo, porque tememos no ser consecuentes, porque vemos que la estructura nos insta a tomar caminos diferentes a los que preferimos. Y no sólo en la intención va lo curioso, sino también en los comentarios que recibe un texto como ese, en donde -una vez más- advertimos que todos los lectores eran seres maniatados y que para nadie resultaba normal vivir como se le dé la gana. Es por eso que no debemos subestimar el alcance o la potencialidad analítica de estos textos que aparentar ser tan sencillos. 

El hecho que existan fenómenos comunicacionales como los del texto que les cito, nos demuestra que, lejos de dar lugar a nuevas formas de vivir o pensar, las confrontamos, las comparamos y las volvemos analogías para que quepan dentro de nuestro esquema, porque por sí solas no las comprendemos. Queremos adoptar un camino auténtico, pero nos mostramos incapaces de llevarlo a cabo de manera satisfactoria, porque nos concentramos en justificarlo y no en ejecutarlo. Porque el contexto nos obliga a justificar todo lo que no se ajuste a la norma. Es decir, necesitamos justificarlo porque aún nos sentimos en desventaja, porque sabemos que el resto no lo aprueba, y, lo que es más triste, porque sabemos que no lo hemos aprehendido. 

Así escribí esto.


mayo 05, 2014

Fundamentalismo


"Soy mujer, y no tengo ningún derecho a la belleza.
Me habían condenado a la fealdad masculina."
Renee Vivien

Fundemos una gran teoría
una que fundamente nuestras elegantes opciones
una que nos permita exponer nuestro mundo privado
que demuestre que siempre estuvimos en lo cierto
que los demás estaban mal
que el mundo entero debió haberse dado cuenta
qué tan especiales éramos
cuando articulamos nuestro primer NO.

Convirtamos esa teoría en ideología
en un punto de partida
lleguemos a extremos llamativos
sublimación de la práctica
teoría para justificar
teoría de la superioridad moral
teoría para robustecer mi orgullo
olvido del fundamento
negación
enjuiciamientos mil
en realidad nunca me interesó la alteridad
soy lo máximo

Soy lo máximo y la teoría me apoya
soy lo máximo porque no me depilo
porque tengo talla XL
porque vivo mi sexualidad sin tapujos
porque creo mis propios criterios de belleza
porque no me maquillo
porque no veo tele
porque todos los demás están alienados
todos menos yo.

Soy mi propia inquietud
un intrigante objeto de estudio.

Creemos nuestra propia escuela de pensamiento
fundemos movimientos, escribamos 
escribamos para que los demás vean la luz
porque claro, soy tan genial 
-que yo ya la vi-
impulsemos la revolución
arrastremos 
a esos cándidos heterosexuales
a esas pobres mujeres que se maquillan a diario
que no se dan cuenta que ser gorda es la cumbia
que la depilación es hija del patriarcado
que en el gimnasio se pierde el tiempo
y que ninguna mujer sumisa merece ser admirada,

Porque no me vasta sentirme bien
se lo debo decir a mis 278 amigos de facebook
unas 3 veces al mes.



En la foto: Theda Bara, la mujer más hermosa que haya conocido. Maquillada, guapa, cuerpo armónico y depilado. Espero que algún día nada de esto sea tema, y cada una pueda optar por la hueá que quiera sin tener que justificarse ni enjuiciar al resto. 



abril 24, 2014

GIGANTOGRAFIAS



¿Hemos hecho alguna vez el ejercicio de imaginarnos todas las gigantografías de un barrio o de una ciudad en una sola gran gigantografía?

¿Harán ese ejercicio los modelos, actores o políticos que ven día a día su rostro en la calle? ¿Cómo puede llegar a ser cotidiano ver tus ojos, tu nariz, tu boca, tus tetas, tu guata, tus piernas o tu poto en la calle y en un tamaño que -claramente- no corresponde a la escala humana?, ¿Cómo puede llegar a ser normal?

¿Y si sumáramos la cantidad de ojos de las gigantografías? ¿Cuántos ojos tiene la ciudad?, ¿Cuántas narices, cuántas bocas perfectamente pintadas?, ¿Cuántos metros -o kilómetros de rostros vemos día a día en un trayecto cotidiano?, ¿Cuántos kilómetros de tetas nos bancamos?

¿De qué tamaño sería el rostro de un candidato a la presidencia?


Sería fascinante hacer este cálculo en serio.

abril 20, 2014

Cuando conocí King Crimson

Hasta antes de haber entrado a la U, no permitía mucha música dentro de mi pieza. Era selectiva a un nivel fundamentalista, y nada, pero nada que pareciera muy feliz o muy común podía sonar. En ese entonces mis bandas favoritas eran The Cure, Joy Division, The Residents, Sonic Youth, Bauhaus, Duran Duran, entre otras. Todas me acompañan hasta el día de hoy, pero algo importante musicalmente ocurrió ese año 2005.

Tengo la suerte de contar con hermanos y primos mayores, quienes siempre me presentaban música y nutrían mi repertorio. Un verano en que fui a visitar a mis primos de Victoria, a mi primo Carlos se le ocurrió la brillante idea de presentarme a estos venerables señores. Conociendo mis gustos más bien ochenteros, partió mostrándome Three of a Perfect Pair, y gustosa accedí a conocer más. Entonces él grabó todos los mp3 que tenía de King Crimson en un disco, y me los ofrendó. Volví a Santiago -y ese mismo año entraría a la Universidad- y puse el disco de mi primo paleteado en una radio huevito. Estaba todo grabado en desorden, así que se imaginarán que el primer tema que sonó podía ser absolutamente cualquiera. 

Y fue In the Court of the Crimson King !!!!!! Quedé para adentro. No podía decir nada, no podía hacer nada salvo pensar que me había perdido un trozo de vida importante. Tenía 18 años y recién estaba conociendo esa maravilla. Me pasé gran parte de mi adolescencia jurando conocer y seguir a las mejores bandas del rock sin conocer a King Crimson! Uf.... Escuché el disco entero, horas y horas. In the court fue mi disco favorito por un tiempo, hasta que escuché con mayor detención los demás. Sí, la verdad es que ese tema me había encandilado.

Al año siguiente -2006- me mudé a vivir con mi amiga Pame en una cabaña de mala muerte, y claramente, el disco se fue con nosotras. Gustábamos mucho de escuchar las versiones en vivo, y recuerdo que Exiles se había transformado en una de las favoritas en ese entonces, y hasta en clases nos las arreglábamos para tener a mano ese disco. Solíamos quedarnos dormidas con música, hasta que, de una pesadilla, desperté con Cirkus sonando en mi oído a todo volumen. Las dos despertamos muertas de miedo y, por primera vez, nos pareció maligna la música. Creo que desde ahí decidimos dormir con bandas más piolas y que también nos encantasen. Pame se fue 3 años después a las Europas, snif.

Han pasado varios años -y por suerte- todos los compañeros que tuve antes de mi flaco hermoso tenían un gusto por la música similar o complementario al mío, e incluso, hubo uno por ahí que me heredó una cantidad considerable de mp3, de la cual disfruto hasta el día de hoy. Hace un par de años descubrimos las bondades de escuchar música en formato LP con buenos parlantes, y es por eso que parezco tan majadera al explicitar que escuchen tal o tal disco, pero con buenos parlantes o audífonos, ¡sino, no! La compañía de la música es irreemplazable, y ningún vecino nos convencerá de lo contrario. Los dejo con otro de los temas emblemáticos de King Crimson, y el que -creo- es mi favorito: Starless

Y con mi portada de disco favorita. In the Wake of Poseidon:





abril 17, 2014

Meine eigenen vier Wänden

Heute habe ich meine Hausaufgabe gemacht. Es war ein bischen kompliziert für mich, aber ich galube, ich brauche es machen. Ich habe noch nicht gelearnt auf Deutsch zu sprechen. Dann möchte ich lernen... 
Die Hausaufgabe war aus die Heimat. Hier habt ihr:

Meine Heimat ist ein gruner Ort. Sie steht im Süden von meinen Land. Wenn ich meiner Heimat mit einem Geruch verbinden, das wäre etwas lecker wie Blumen, Wälder, oder der Geruch von warmem Essen. Hier höre ich viele Musiktypen, aber es gibt ein Sänger der immer gehört wird: Spinetta. 
Meine Heimat ist meine Stadt, meine Wohnung, meine Freunde und mein lieblings Sofa. 






Und jetzt, ein Lied von Spinetta:

abril 05, 2014

Sociopatía

Siempre me he visto escapando de algunas personas. Y es que no entiendo ese afán por querer llevarse bien con todo el mundo, o quedar como la persona más buena onda de la vida con todos. Es como una doctrina que nunca me enseñaron, de la que nunca me hicieron parte mis padres. Y en realidad se los agradezco.

La primera vez fue entrando a la pubertad. Hasta el día de hoy no entiendo cómo ninguna otra niña huyó de ese grupo. Gracias a ese escape, conocí a mi mejor amiga.

La segunda vez fue saliendo del colegio. Escapé de mi ciudad natal y de todos los círculos a los cuales no quería pertenecer; y con eso, conservé sólo los lazos más significativos para mí. Fue un alivio tremendo. En ese entonces Santiago me parecía tan sucio, tan arribista, tan caro, tan difícil de llevar, tan peligroso, tan poco amable... Luego de casi 10 años de abandonarlo, he aprendido a quererlo nuevamente.

La tercera vez fue el año 2010. Fuimos atacados con  mi pareja por una oleada de personas depresivas que se nos acercaba y exigía tiempo, preocupación y amistad; personas con reales problemas mentales que robaban día a día nuestras energías. Escapar parecía lo más plausible. Nunca recuperé esas amistades, y ni siquiera me siento culpable o triste por haber huido.

La cuarta vez fue el año 2011, cuando decidí no participar más de ningún evento o iniciativa poética que involucrara compartir con esperpentos de pésimo entretenimiento. No dejé de escribir, pero sí dejé de buscar amistad en personas que ni siquiera me agradaban. Sólo conservo a un amigo de todo ese fardo.

La quinta vez fue el año 2012, cuando abandoné el grupo de danza donde participaba y donde aprendía un montón. Esa fue una decisión difícil. Aparte del estrés al que estaba sometida por el trabajo ese año, quise dejar de someterme a los ojos de las mujeres en masa, quise no ser vista, y dejar de esforzarme por comprender y ser comprendida. Éramos muy distintas. Ellas eran lindas, risueñas y espontáneas. Yo era un monstruo intolerante que no soportaba ningún comportamiento superficial.

La sexta vez es ahora. Hay personas que no quiero ver y ellas no lo entienden. A veces me gusta quedarme en casa, a veces de verdad no quiero escuchar sus líos amorosos ni sus problemas de pega. ¿Es tan difícil de entender? Me he bancado muchas experiencias sola. ¿Por qué ellos no pueden?, ¿Por qué tengo que ser yo quien les muestre música, películas, libros, lo-que-sea, o que se me ocurra algo entretenido para hacerlos reir? ¿Tiene algo de malo pedir algo a cambio o simplemente encontrar fome a alguien?

En fin... yo también tengo derecho a ser penca.

marzo 24, 2014

Crónicas Pajarísticas: Vivir en Aníbal Pinto 1313

Hace poco más de un mes nos convertimos en señores, y dentro de os trámites que llevamos a cabo para conseguirlo, estaba el cambio de domicilio. El registro civil anunciaba que mi domicilio se encontraba en Niebla, que era una estudiante hippie que vivía de marzo a diciembre en una cabaña, y que en el verano iba a pernoctar un tiempo a casa de madre, hasta que el calor santiaguino agobiara su corazón y le implorara por ir a acampar con algún grupo de jóvenes de dudosa procedencia. 

- No -dije- yo vivo en Anibal Pinto 1313.

La comisura de la funcionaria pública delató una sonrisa que se esforzaba por no salir a la luz. Fue inútil. Nosotros sabíamos que nuestra dirección le causaría risa, por muy seria y solemne que pareciera la situación. Luego venía el turno de mi querido novio. El mismo error. El registro registraba (guau!) la dirección de Valparaíso de mi actual esposo. Es decir, el mismo cuento: era para esa institución un alocado estudiante universitario que, debido a la inestabilidad residencial valdiviana, prefirió dar una dirección en la que siempre habrá alguien para recibir cartas, encomiendas o partes. Pero ya no éramos así. Ahora éramos unos adultos formales y respetables, tan respetables que hasta nuestra dirección causaba risa.

Nos casamos. Nos convertimos en los señores de Aníbal Pinto 1313, y por muy solemnes que suenen las palabras señor y señora, el número de nuestra casa parece no contagiarse de esa formalidad. La gente siempre se ríe de nuestra casa, a veces incluso piensan que es broma... una vez una telefonista de taxi se rió en mi cara, o sea, en mi oreja... Otra vez un taxi ni siquiera llegó, creyendo quizás que se trataba de una broma. 

Hace poco publiqué un artículo en una prestigiosa revista de ciencias sociales, el cual surgió como resultado de un arduo trabajo de investigación, una actividad por la que me siento más o menos orgullosa, pues siempre intento investigar y enseñar con el suficiente cariño por mi trabajo. Todo iba bien, hasta que me dí cuenta que mi dirección iría en el pie de página junto con mi correo electrónico. Y así fue. Temí, de verdad temí que la investigación perdiera seriedad o que incluso la verosimilitud se viera afectada, pero luego recordé -para mi tranquilidad- que los pies de página indicados en el nombre del autor, rara vez son leídos. Y si algún octogenario monumento de las ciencias sociales lo lee, probablemente no comprenderá dónde está el chiste, o incluso suene en su cabeza como "uno tres, uno tres".

Los repartidores de balones de gas son otros que gozan con nuestro número, y para qué hablar de los funcionarios de correos, los de tiendas comerciales y, por supuesto, nuestros amigos. Ellos son los que más gozan de este fenómeno trecetrecístico. Sólo espero que si algún día estoy en medio de un acalorado reclamo, no pregunten de súbito mi dirección, porque todo perdería credibilidad, y me costaría odiar a la compañía de teléfonos, pues la sonrisa nos haría cómplices y el reclamo se iría al carajo.

Creo que sólo queda pensarse como habitantes de una casa fenomenal, con la vista más voyerista de la ciudad, y con la posibilidad de bajarle el perfil a cualquier problema con sólo declarar que vivimos aquí. Si alguno no comprende por qué 1313 puede causar risa, recomiendo le pregunte a algún joven (de 30 años o menos) o busque en google "1313 msn".

Los dejo con mi ventana:




marzo 10, 2014

Inevitable



Ha sido inevitable no recordar la extraña experiencia mafileña. Dos años mutantes en los que 3 a 5 veces por semana llevaba en mente el tiempo por la cantidad de humedales que faltaba por recorrer. La vaca de macizo material disfrazada y posada en lo más alto de un poste, indicaba que sólo restaban quince minutos para bajarse del bus y comenzar la función: 

Bajar, resbalarse con el hielo pegado al pasto, pasar a comprarse un pan con cecina, saludar al perro obeso que vivía afuera de la panadería -y cuya alimentación no era un misterio-, esquivar a algún borrachín, saludar a algún taxista que se empeñaba en extraer algún rastro de humanidad de mi estado zombie, cruzar la línea del tren -resbalarse otra vez- y entrar a la casa fantasma.

Saludar a la jefa y sus chascas paradas, a la señora del aseo con su notoria vocación pelusona, y al inútil esqueleto que reposaba su trasero en una de las pocas sillas acolchadas que quedaban. Subir. Subir. Oficina número 5, un refugio hecho a pulso: afiches coloridos, un escritorio caótico, una mesita auxiliar llena de golosinas -mal llamadas desayuno-, una repisa que jamás usé bien, un hornito eléctrico y los parlantes del compu, la poderosa razón que me permitía disfrutar en parte las 8 horas.

Debía explicar cada paso que daba, cada respiro o idea que tenía la osadía de pasar por mi cabeza. Transformar todo lo que pensaba a la unidad más concreta posible, al hecho, al resultado, a la anécdota, al papel (en triplicado), a la invitación, al logo, al pendón, a la firma, al timbre, los timbres. El neardental empoderado al decir que eso no se puede hacer, que eso toma una semana, que no hay espacio en la agenda, que falta una coma, que es en la oficina de al lado, que falta una firma, que el cheque todavía no está listo, que el decreto nunca llegó, que el señor está con licencia, que el de al lado también está enfermo, que todos pueden enfermarse menos tú que eres joven, que estás a honorarios, que eres de Valdivia, que fuiste a la Universidad y que en cualquier momento te aburres y te largas. El homínido excitado, el despreciable burócrata, el frustrado, el que te detesta porque sabe que en el fondo lo último que deseas en la vida es llegar a ser como él.

Que si hubo aprendizajes, obviamente sí. Aprender a hacer bien las cosas cuando todo confabula para que las hagas mal. Aprender a saltar vallas, a detectar las personas en las que puedes confiar una responsabilidad, a reconocer amigos, a darse cuenta que no sabemos ni podemos hacerlo todo en soledad. 

Dos años en que me sentí profundamente rebelde por querer vivir mi tiempo libre libremente, por tener pasatiempos, por escuchar música mientras trabajaba, por leer antes de diseñar un material, por no querer parecer mártir, por no entregar mi vida a otros, por no querer sufrir.  


febrero 05, 2014

Cocha

18-10-2009
28-01-2014

Ninguna palabra proveniente de mi limitada cabeza puede expresar el amor y el agradecimiento que siento por haber tenido junto a mí a la mejor gata del mundo.

Cocha de 1 mes junto a sus hermanos. (derecha)

Cocha, su tierna infancia en Niebla.

Cocha con sus trofeos traídos del patio de los bloques.

Cocha dominando la pobla.

Cocha conociendo sus nuevo hogar en los Barrios Bajos


Cocha posando junto a los cassettes.

Cocha en su hábitat favorita.

Cocha pechando camita.

Cocha junto a Félix, su novio de peluche.


Hasta pronto negrita...

enero 25, 2014

A propósito del tiempo



A pesar de considerar "Todos-los-tiempos" un titulo muy ambicioso para un simple blog, él permanece en su sitio. Pues lo es y no lo es al mismo tiempo: es una especie de consigna, una manera de recordar todos los años que tenemos y por los que transitamos. Todos los años. 

Las famosas líneas de tiempo que nos enseñan a fabricar en el colegio pueden ser un arma de doble filo, pues nos sirven para establecer hitos, reconocer etapas y cualificar cada año con un suceso, una sensación, una forma de ver las cosas, una foto, o bien, asociar cada suceso a nuestra propia edad. Sin embargo, muchas veces nos concentramos en esa figura puntual: la imagen, el acontecimiento, la definición, un fenómeno enmarcado, delimitado. 

¿Para qué creamos imágenes de los recuerdos si no es para conservar dentro de nosotros mismos una forma reconocible, replicable o incluso aprehensible del propio pasado? ¿Y si prescindiéramos de imágenes? Probablemente describiríamos hasta lograr una definición de aquello que queremos recordar y, de ese modo, comprender, hacerlo parte de nuestra experiencia. Pues al darle forma a lo informe, al describir aquello que nos parece difuso, logramos entenderlo, traerlo de vuelta al presente cuantas veces queramos, y muchas veces, controlarlo. 

Definimos, describimos y muchas veces convertimos en imagen aquello que no queremos olvidar. Establecemos hitos, etapas, años, y períodos, creyendo que así el pasado no nos será arrebatado. Ahí está el peligro. ¿Qué sucede entre cada hito?, ¿es acaso cada año independiente del anterior?, ¿soy otra cuando cumplo un año más?, ¿podemos definir una época por sí misma?, ¿Podemos acaso definir, enmarcar o delimitar el pasado?

Y si constantemente estamos olvidando el todo, si día a día hemos preferido quedarnos con el detalle, el acontecimiento en vez del todo, ¿lo comprendemos realmente?, ¿es el tiempo parte de nosotros, o simplemente se desplaza sin ser visto? Pensemos cuántos años tenemos, pero sin concentrarnos en la cifra, sino en  todas las edades que hemos tenido, todo lo que hemos recorrido, en todos los años que tenemos a la vez. La cifra podría ser estándar para muchos. El tiempo no. El tiempo transcurrido: todo el tiempo. 




enero 05, 2014

La entrada sentimentaloide

Les quiero presentar a unas personas fenomenales

Iso y Albert

A ella la conocí a los 12 años, a él a los 11, pero no fue hasta un tiempo después que fue mi amigo. Ella llegó al colegio en séptimo. Yo había llegado en kinder, y el año anterior había perdido a mis amigas, pues me consideraron diferente e inmadura. Iso se notaba también distinta a las demás. Poco nos interesaban los amoríos y lo que pudieran decir los compañeros de curso sobre nosotras. Más nos ocupaba jugar, ver películas y descubrir música. Por un año fue mi única amiga, pues a pesar que las chicas "maduras" seguían rondando mi casa, ya nunca más contaron con mi confianza. Es difícil ser juzgada desde tan pequeña. Lo mejor en ese momento fue huir.

Con Iso nos autoproclamamos brujas, leíamos sobre la historia del ocultismo y sobre fenómenos paranormales desde los 12 años. Nos encantaban las películas de terror, la música oscura, los cementerios, las iglesias, la psicofonía y la tabla ouija. Y un colegio católico brindaba muchísima entretención a los adolescentes herejes. Por otro lado, nuestra infancia se negaba a dejarnos, y dedicábamos mucho tiempo en juegos, golosinas, dibujos animados y risas. En ese tiempo ya rondaba Albert en nuestro mundo, y ya al año siguiente se nos unió con fuerza. 

Juntos los tres cantábamos desde canciones de películas Disney hasta alguna ochentera, comíamos golosinas, íbamos al taller de teatro, grabábamos creaciones propias como radio teatro en cassettes, y, por supuesto, esas creaciones debían ser de terror. Albert siempre fue diferente al resto de los compañeros. La mayoría relucía su machismo temprano, mostraba una gran brutalidad en los deportes, y gozaba de poca inteligencia. Albert no, él siempre fue sensible e inteligente. Él solía ser muchas veces nuestra conciencia, pues parecía haber pasado por muchas experiencias en su corta vida, y siempre algo tenía para decir o corregir. Era el más maduro del grupo, y como era de esperarse, nosotras éramos las niñas que nunca crecían, y que en vez de hacerle caso al chico consiente, nos burlábamos de su repentina seriedad. Peleábamos un montón, nos enojábamos y volvíamos a ser amigos al poco tiempo. Siempre fue así. Éramos tan efusivos, tan apasionados, que poco o nada guardábamos en silencio. 

Fuimos 3 desde octavo hasta segundo medio. Ahí se unieron 3 personas más al grupo. Tres jóvenes locas y felices: Meli, Rocío y Karen. Ellas también habían huido de sus antiguas amistades, y junto con ellas, llegó la rebeldía más nerd que pudiésemos haber imaginado. Cada uno tenía su estilo de música preferido, su vestimenta, sus películas y sus libros. Juntos llevábamos a cabo las fechorías más ridículas que podrían haberse imaginado en ese colegio: cambios de carteles o señaléticas, mensajes absurdos en los paneles, dibujos de profesores y de compañeros, cuya libre circulación aseguraba una carcajada masiva, muecas, imitaciones, y, la más famosa de todas: la biblia arrojada por la ventana (y que por gracia divina cayó dentro de un basurero en la calle Nataniel Cox). La euforia era poderosa. 

Una vez graduados, cada uno emprendió su vuelo. Pero no literalmente, porque con mis primeros 2 amigos de esa adolescencia mutante, no sólo sigo en contacto, sino que son aún mis mejores amigos. He conocido a gente genial en mi vida en el sur, a quienes también podría considerar amigos de verdad, pero como Iso y Albert jamás. A veces con ellos no son necesarias las palabras, porque nos conocemos y a pesar de la distancia, no hemos cesado de vivir experiencias juntos en cada viaje. Sabemos lo que pensamos, nos encontramos simpáticos y pesados a la vez, inteligentes y fundamentalistas dependiendo del tema, buenos y malvados, bellos y narigones, geniales y terribles. No hay idealizaciones, sólo 15 años de amistad. 

Ellos son: