abril 17, 2017

En apoyo a la ex becaria que se encontró con Chile


Acabo de leer una carta de una ex becaria de Becas Chile, tras lo cual no puedo sino desearle todo el éxito del mundo y apoyar completamente su argumento. La profesional estuvo cuatro años en Alemania doctorándose, para volver a un país en donde tras quince meses, no encuentra ninguna oportunidad de retribuir o incluso subsistir desde su especialidad. 

La carta se puede leer aquí, en el enlace al perfil de Carolina Rodríguez que aparece debajo de la noticia: Carta ex becaria en El Dínamo

Al respecto no puedo quedarme callada. Hay muchas personas como ella que jamás se han atrevido a decir nada. Hay una suerte de pavor, un miedo de ser descubierto como don nadie, como uno del montón que está apelando por algo probablemente muy merecido, pero más elevado de lo que tiene reservado como perteneciente a un círculo sin poder. A mi país le asusta ser quien es.

A Chile le da tanto miedo mostrar vulnerabilidad. Manifestar un problema muchas veces te expone como perteneciente a un sector social, lo cual parece ser tan vergonzoso como admitir que no eres importante y que nadie de tu familia lo es. Porque si no lo eres, entonces no mereces ese trabajo al que aspiras. Pues sólo está reservado para el ámbito al cual no perteneces y que, de querer entrar, tendrás que encontrar los métodos sin jamás atreverte a expresar tu molestia. Eso es de rotos, eso es de gente desesperada por ganar plata, eso es de gente que no entiende cómo funciona la estructura. Porque la gente decente, los verdaderos trabajadores se esfuerzan en silencio, empiezan de abajo, agachan el moño y un sinfín de excusas que justifican al medio que también ha sido injusto con aquellos que las repiten.

Cuidado con admitir que tus papás trabajan aun siendo mayores, que todavía tienen deudas, que no han terminado de pagar la casa propia, que estudiaste en un colegio subvencionado o público, que todavía debes crédito de tu educación superior, que no hablas un idioma extranjero desde pequeño -y quizás ahora tampoco-, que tus papás no tenían dinero para darte vacaciones en el extranjero, ni para que practicaras algún deporte con equipamiento, o para que prepararas tu ingreso a la Universidad. Admitir que lograr tus propósitos significó un esfuerzo adicional o que has tenido dificultades te vuelve poco atractivo, pues tu sola presencia es un recordatorio de la mala distribución de oportunidades, de lo que podría haber sido esa persona a la cual molestas por existir de no haber tenido ese amigo con contactos, ese familiar con apellido ilustre, o la fortuna que tuvo al encontrar el lugar en el momento preciso. 

Es realmente desalentador cuando alguien, en actitud paternalista que quizás ningún daño pretende, nos recomienda a mí y a mi esposo que esperemos, que somos jóvenes, que no nos hemos esforzado lo suficiente, que las cosas cuestan y que todavía tenemos tiempo. A los 30, esa persona ya tenía un contrato (no, no a honorarios), una propiedad y hasta un perro. 

Por suerte dejamos de intentarlo con Chile, al menos por unos años.
Admiro profundamente la valentía y fuerza de Carolina y su esposo. Me encantaría enterarme que su historia cambió y que mi querida Valdivia los ha acogido.

Va mi sincero apoyo. Y esto debe ir firmado:

Daniela Senn Jiménez
Doctoranda en Historia Latinoamericana
Universität zu Köln.


abril 02, 2017

Carta al graduado que consiguió su primer trabajo

Nos encanta que se desarrolle profesionalmente
en el mundo real del que tanto referíamos
en esa instancia donde necesitan de su joven energía
dispuesta a trabajar horas extra y a facilitar
su número de teléfono personal.

Porque usted siempre fue tan buen estudiante
debe aplicar todo lo aprendido
y hacer el bien a tanta gente
que vive una vida miserable
de la cual jamás hemos sido testigos.

Lo queremos lo suficientemente lejos
donde sus ganas de trabajar no atemoricen al cuerpo docente.
Allá en esa institución que no presta ninguna utilidad de filiación
al momento de publicar,
o exponer resultados de su experiencia
en algún evento cuyo fin
sea la discusión y génesis de conocimiento.

Felicidades y por su propio bien,
quédese ahí.






marzo 13, 2017

Buenos días

Mírenme
hoy almorzaré este plato tan hermoso y delicadamente decorado
lleno de colores y vitaminas
que los demás envidiarán 
y se preguntarán
cómo lo hago para ser tan genial
en este mundo tan sucio 
donde sólo el pan con salchicha sacia.

Léanme
esta actualización de estado tan relevante
donde analizo desde mi autoproclamada humilde opinión
un hecho sobre el cual no me he informado lo suficiente
y sobre el cual respondo a vuestras críticas
mediante estas dos proposiciones con sentido
unidas por una imagen
cuya referencia conocemos todos.

Asómbrense
con mi feto captado por la ecografía de ayer
cuyo rostro acabo de mostrar a mis 500 contactos
antes de mirarlo a los ojos.

Amen
a mis hijos que crío con valores mejores que los del vecino
porque vamos al parque y hay fotos que prueban
lo bien que nos llevamos
cuánto tiempo pasan jugando
y cómo disfrutan una tierna infancia
cuya venganza futura producto de la sobre exposición
esperamos expectantes.

Quiero ceños fruncidos
que estudian pictogramas
comparten imágenes sobre qué sembrar en abril
mientras se encuentran con un video cuadrado
tan profundamente informativo
que al venir de mí me transforma por fin en un ser respetable
que cuida el medio ambiente 
y ya lleva quince likes.

¡Por fin! 
Quería terminar esto antes de tirar la cadena
Uf, y yo que pensé que era tarado,
pero soy muy inteligente
así lo dice este test
y este estudio que demuestra
que encontré al panda en 3 segundos.


enero 03, 2017

Movimiento

Era normal pasar algunas noches sola
dormirse un poco tarde y seguir a ratos
la ruta de un escalofrío que se aproximaba al cuello
y que antes de llegar a destino
me obligaba a repetir: ¡pero si está todo bien!

El silencio absoluto de esa noche me llevó a creer
que aquella ausencia no era de sonido sino de aire
y que mientras usaba mis últimas fuerzas en contener el aliento
la cama parecía girar dentro en un agujero que 
aunque lenta y amablemente
me conduciría a una inevitable caída.

Aunque yo, envuelta en un manto invisible
 no era capaz de mover ni una pieza,
recordé la danza
a mis amigas con quienes me sentía tan a gusto
los crótalos resonando a mi alrededor
las miradas cómplices
el amor y la música reproduciéndose en mi cabeza
una canción que comencé a tararear
y a bailar mientras me sumía en el más feliz sueño.


Para tararear

julio 25, 2016

Migrar II



Existen dos tipos de pájaros:

quienes sin rostro
alzan sus alas y nunca más sabemos
si regresan o si acaso es el mismo
que la estación pasada
nos acechó


y el que aun sin conocer el camino
ni la parada
cruza el charco.

Llevo cuatro meses en Saturno
y lo diviso.





junio 03, 2016

Migrar I

Llevo 2 meses en Saturno.

La vida aquí es similar a la tierra, salvo que de cabeza a mi hogar. El planeta está muy bien cuidado, es hermoso y agradable. La comida es maravillosa, el agua sabe bien y el aire fresco permite un correcto funcionamiento del todo el cuerpo. No me he sentido enferma, y los dolores de cabeza sólo han llegado en ese inevitable día del mes en donde cualquier intento por frenarlo resulta inútil.  Saturno es así, todo pareciera ser correcto, perfecto, planificado y ordenado. Me he encontrado con algunos terrícolas en el camino, con los cuales he podido expresarme como solía hacerlo, pero no es de ello de lo cual quisiera hablar, sino de cómo es esto de vivir de cabeza:

Al no tener un dominio muy decente del idioma y costumbres saturneanas, he visto cómo mi discurso se simplifica, cómo en variadas ocasiones me abstengo de opinar, volviéndome el ser más condescendiente y adorable del universo. La timidez es inevitable en estas condiciones, y tengo la impresión que por este lado nadie me ha conocido como realmente soy o solía ser. ¿Cómo saludar? Mejor espero a que me saluden y respondo de igual manera... ¿cómo decir esto?, ¡ya sé!... oh, pero ya cambiaron el tema, ¡uf! El ser simple y de fácil trato de ha vuelto un estandarte, una manera de llevar esta nueva vida que asegura un buen trato. Es extraño y reconfortante al mismo tiempo, pues, acostumbrada a trabajar en pos de complejizar el entendimiento de las relaciones humanas, hace tiempo que no me permitía sentir esta simpleza, esta liviandad para interpretar y actuar sobre el mundo.

De noche vuelvo a la tierra. Sueño con mi familia, mi amor, mis amigos, mi antigua casa y a veces hasta con mi gata que se fue a la Luna hace 2 años. En esos momentos, sin embargo, siempre sé que pronto partiré. Me despido, abrazo, beso, y a veces las conversaciones se mezclan con el idioma saturneano, que de a poco va formando parte de mi configuración. La sorpresa llega en las mañanas, cuando descubro que ya me fui, que ese momento de tránsito sucedió hace 2 meses, que efectivamente estoy de cabeza y que es sólo por las noches cuando habito ese territorio fronterizo que, al parecer, existe únicamente para mí.

Extraña costumbre saturneana la de arrastrar un barco con caballos...




febrero 14, 2016

Nosotros no somos machistas

Nacimos hace 30 años, o hace 20, o hace 40. Somos hijas únicas, tenemos hermanos, primos, somos las mayores, menores o del medio. En la infancia jugamos con muñecas, o con autitos, o a hacer pasteles de barro, a la pinta o a la chola, atari, nintendo o sega, solas, con compañeros de juegos o con amigos imaginarios. Fuimos a colegios subvencionados, mixtos, de niñas, a escuelas públicas, colegios privados, centros educacionales o experimentos pedagógicos. Tuvimos muchos amigos, o sólo uno, o ninguno. 

De jovencitas quizás nos gustó una persona por primera vez, algunas lograron besarle, otras no. Fuimos al liceo, o un técnico, industrial, comercial, a otro colegio privado, o nos quedamos en el mismo colegio subvencionado mixto que llegaba hasta 4to medio y que no tenia resultados tan malos en la PSU -porque entrar a la U era lo siguiente-. Hicimos cosas divertidas, otras un poco tontas, nos portábamos muy bien y pésimo. Sacábamos excelentes notas y otras espantosas. Nos cambiamos de comuna, de barrio, de región, o nos quedamos en la misma casa donde nacimos hasta simplemente encontrar otro lugar. O quizás nunca nos fuimos, da lo mismo. 

Asistimos a clases en una universidad, centro de formación técnica o instituto profesional. Algunas nos concentrábamos en las carreras llamadas "humanistas", otras preferíamos las ciencias, el arte o la administración. Nos titulamos, o sólo egresamos, o nos cambiamos de una en otra y nunca acabamos. El asunto es que ya tenemos 30 años, o 20, o 40. Tenemos pareja, estamos casadas, estamos pinchando o solteras absolutas. Somos una generación joven que tiene armada su propia vida, o no. Nuestros padres eran distintos a nuestra edad. Eran sumisos, eran temerosos -claro, vivían en dictadura-, eran aguerridos, eran padres, eran machistas. Nosotros no somos machistas. 

Pero Dani, ¿en qué te ayudo?, ¿dónde tienes los vasos?, te traje cositas ricas, qué linda tienes la casa... Luciano, ¿dónde encontraste este libro?, ¿me prestas este disco?, ¿jueguemos ajedrez? Gracias por todo chicos. Gracias Dani, estaba todo rico.